Consumo problemático de alcohol
Si llevas meses contando tus tragos en silencio, escondiendo botellas o diciendo «sí a uno» y queriendo decir siete — ya estás haciendo el tipo de cuentas que tu cuerpo te viene pidiendo hacer. La terapia es la siguiente parte de ese trabajo.
El consumo problemático de alcohol está en un espectro. Algunas personas cumplen los criterios después de años de acumulación lenta. Otras lo cruzan rápido — un divorcio, un despido, un puesto nuevo con demasiadas cenas con clientes. El diagnóstico importa menos que lo que de verdad quieres distinto. Atendemos a personas adultas en Los Ángeles, Pasadena, Glendale, Burbank y todo el área metropolitana en cada punto de ese espectro.
A qué se puede parecer esto
- Te despiertas a las 3:30 a. m. con la opresión familiar en el pecho, repitiendo una conversación de hace seis horas y cuatro tragos.
- Has dejado «de verdad» tres o cuatro veces — Enero seco, después de una visita al médico, después de una pelea — y cada vez la segunda semana es más dura que la primera.
- La palabra «alcohólico» se siente demasiado grande, pero «bebedor social» dejó de sonar cierto hace tiempo.
- Tu pareja dejó de servirse una copa con la cena, lo notaste, y te molestó.
- Puedes nombrar el número exacto de tragos que necesitas para sentirte «bien» — y ese número viene subiendo.
- Negocias mucho contigo: solo los fines de semana, solo después del trabajo, solo en restaurantes, solo cerveza. Las reglas se reescriben constantemente.
- Te encuentras haciendo cuentas en la calculadora del celular sobre cuántos mililitros llevas de verdad.
Cómo puede ayudar la terapia
Lo primero que hace la terapia es sacarle la soledad. La mayoría de las personas que vemos llevan años teniendo esta conversación consigo mismas, tarde en la noche, dentro de su cabeza. La terapia grupal en particular les da algo que ningún monólogo interno puede: una sala llena de gente que no se inmuta con las partes que has venido escondiendo, que conocen las cuentas que has venido haciendo, y que vuelven a aparecer la semana siguiente.
Clínicamente, nos basamos en Entrevista Motivacional (que respeta la parte de ti que no quiere parar), Terapia Cognitivo-Conductual (que trabaja los pensamientos y los disparadores que sostienen el consumo) y Terapia de Aceptación y Compromiso (que te ayuda a hacer cosas difíciles aun cuando el deseo no se va). Para personas con ansiedad, depresión o trauma asociados — algo común — incorporamos enfoques sensibles al trauma cuando corresponde.
Niveles de cuidado más altos, como nuestro Programa Ambulatorio Intensivo (PAI), son una opción cuando las sesiones semanales no alcanzan. Muchas personas empiezan en PAI por 6 a 8 semanas, y luego bajan a grupo semanal más sesiones individuales. Somos una práctica ambulatoria — no tenemos desintoxicación ni programa residencial — pero coordinamos referencias cuando una desintoxicación con supervisión médica es el primer paso correcto.
No tienes que resolver esto solo o sola
La parte más dura suele ser antes de la primera sesión. Una vez que entras, el trabajo es pequeño y semanal. Escríbenos — te ayudamos a decidir si lo grupal, lo individual o una combinación es el lugar para empezar.